Cuba Ala Décima

Sitio del Grupo Ala Décima para los amigos del mundo interesados por la poesía escrita en estrofas de diez versos en español. Director: Pedro Péglez González. Subdirectores: Modesto Caballero Ramos y Karel Leyva Ferrer. Corresponsales: Miembros y colaboradores del Grupo Ala Décima. Asistencia técnica: Belkis Amión. (Visualización más aceptable por el navegador Mozilla Firefox)

martes, abril 14, 2009

Nuevo diálogo

La casa,
un árbol
y el hijo (II)

A partir del último verso de una décima surge este diálogo: “La casa, un árbol y el hijo” es la frase final de una estrofa perteneciente al poema Últimos días de una casa, del decimario Toque de queda, Premio Iberoamericano Cucalambé 2005, del destacado escritor Carlos Esquivel Guerra (Colombia, Las Tunas, 1968). Con ese sugerente verso como pie forzado, coordinó para Cuba Ala Décima esta controversia el poeta y músico popular Ramón Espino Valdés, nacido en Las Tunas, Cuba, en 1956 y actualmente radicado en México. En el intercambio, del cual ofrecemos la segunda parte, toman parte ya 13 poetas de diferentes países. Mediante el siguiente enlace, la anterior entrega.


( 6 ) Nunca aspiré más riqueza
que el tesoro espiritual,
porque el mayor capital

se lo tiene en la cabeza.
Con la mayor sutileza
un filósofo predijo

como aquel destino fijo
que nos haga trascender,
la aspiración de tener
”la casa, un árbol y el hijo”.

José Regato Cordero
Quito, Ecuador.


( 7 ) La casa, me da hospedaje;

el árbol, me brinda sombra;
y mi esperanza la alfombra,

el hijo con su linaje.
Tres cosas que en mi pasaje
por la vida es regocijo
y a mí mismo yo me exijo
su importancia edificar,
respetar y valorar:
”la casa, un árbol y el hijo”.

Edy Omar Ruiz
Panamá.


( 8 ) De qué te sirve vivir
si no has formado un hogar,
sin un árbol que plantar
en tu incógnito existir.

Si no tienes el latir
del infante regocijo,

si es tu vida un acertijo
oscuro y sin resolver
a qué existir sin tener

“la casa, un árbol y el hijo”.

Diego López Vergara
Tlacotalpan, Veracruz, México.


( 9 ) Pude torcer la madera;
trocar en áspero zumo
la vid de Dios; en el humo

corromper la primavera.
Pude a la muerte primera,

como un premio de acertijo,
llevar en el mismo alijo
que a la fe. Pero la vida
puso a mi espalda una brida:

“la casa, un árbol y el hijo”.

Carlos L. Zamora
La Habana, Cuba.


( 10 ) Antes de irme a acostar
el crucifijo tomé,
santiguándome me hinqué
y me dispuse a rezar.
Quiero a todos recordar

cuando a Dios mi voz dirijo
y en ese instante me fijo
que lo hago con fervor
y así le pido al Señor
"la casa, un árbol y el hijo".

Gabriel Joaquín Hernández Cadena
Veracruz, México.


Para comunicar vía email con Ramón Espino, coordinador de este diálogo, por la dirección ramonev49@yahoo.es o por la dirección revaldes2000@yahoo.es

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