Cuba Ala Décima

Sitio del Grupo Ala Décima. Director: Pedro Péglez González. Subdirectores: Modesto Caballero Ramos y Karel Leyva Ferrer. Corresponsales: Miembros y colaboradores del Grupo Ala Décima. Asistencia técnica: Belkis Amión. Biblioteca Ala Décima: Arístides Valdés Guillermo. Página Facebook: Alejandro González Bermúdez. (Visualización más aceptable por el navegador Mozilla Firefox)

domingo, mayo 18, 2008







Una Encarnación
de Armas tomar

Quizá una confirmación de la avanzada de las mujeres en la décima escrita de la provincia de La Habana fue, en 1994, la conquista del importante Premio Nacional Cucalambé por Encarnación de Armas Medina con su decimario Beso que desata luz, dado a la luz el año siguiente por la
Editorial Sanlope. Nacida en la localidad habanera de Majana en 1933, Encarnación tuvo siempre, como poetisa, preferencia por la estrofa de diez versos, en la cual había cosechado por entonces diversos lauros, pero ninguno con la envergadura de aquel de 1994. Actualmente, con otros títulos publicados, como Tengo un ala, Abril no tiene la culpa y Atisbo desde el desvelo, se mantiene como una ejemplar activista de la décima. Reside en Jaruco, donde colabora con la casa de cultura de ese territorio, como asesora literaria. Además, participa como jurado en distintos eventos poéticos en las dos Habanas, la provincia y la gran ciudad. “Incansable peregrina, es común verla en distintas peñas literarias también a lo largo y ancho de la tierra que la vio nacer”, afirma sobre su quehacer un comentario de Modesto Caballero recién publicado en este sitio.

En los últimos años ha sido merecedora de numerosos reconocimientos, en concursos nacionales como Ala Décima, Décima al filo y Modesto San Gil, de Ciego de Ávila. De su decimario Abril no tiene la culpa (Cuadernos La puerta de papel, 1998) ofrecemos el poema que da título al volumen.


ABRIL NO TIENE
LA CULPA


Voy hacia abril. En su centro
puedo decir que te miro.
Tal vez me ofrece un suspiro
las señas para el encuentro.
Estoy usando por dentro
la ropa que más me ajusta.
Rompo una barrera adusta
con el golpe de un alarde
y de pronto soy cobarde:
parece que abril me asusta.

Abril deposita el cielo
más cerca de mis zapatos
y derrama entre recatos
la llovizna de su celo.

Te nombro. Evoco un pañuelo
con huellas de madrugada,
sombra tuya acumulada
en la espera, se disuelve.

Cierzo de ausencias me envuelve.
Es abril y tú eres nada.

Abril no tiene la culpa
que casi escondas el fuego.
No sé si deambula un ruego
donde cabe una disculpa.
Costra de sueños sin pulpa
para un viernes en espera.

Abril busca la manera
de ser ala y poesía.
Tú no estás y todavía
existe la primavera.

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