Cuba Ala Décima

Sitio del Grupo Ala Décima para los amigos del mundo interesados por la poesía escrita en estrofas de diez versos en español. Director: Pedro Péglez González. Subdirectores: Modesto Caballero Ramos y Karel Leyva Ferrer. Corresponsales: Miembros y colaboradores del Grupo Ala Décima. Asistencia técnica: Belkis Amión. (Visualización más aceptable por el navegador Mozilla Firefox)

martes, mayo 29, 2007



Se presentará
poemario de
Luisa Oneida Landín
en XII Festival Internacional
de Poesía de La Habana

La cita será pasado mañana jueves 31

Foto: Tamara Gispert

El poemario Muchacha que baila sobre mis papeles, de Luisa Oneida Landín Ramos (La Habana, 1951), publicado este año por Amarillo Editores, de Ciudad México —con edición de la poetisa Mónica Soto Icaza—, será presentado pasado mañana jueves a las 4 pm, en el encuentro de escritores latinoamericanos que, como parte del programa del XII Festival Internacional de Poesía de La Habana, tendrá lugar en la Biblioteca Cuba-México de la librería Ateneo Cervantes, sita en Obispo y Bernaza, La Habana Vieja. La conducción de esta tertulia estará a cargo del poeta Ramón Elías Lafita.

Luisa Oneida alcanzó recientemente el Premio del Consejo Nacional de Casas de Cultura en el XI concurso nacional de poesía Regino Pedroso por su poema en versos libres Ritual de la hormiga, y el Premio Ala Décima 2007 por su decimario Muchacha que baila sobre mis papeles II, el cual amplía el tema del poema en décimas que da título al nuevo libro, cuyo prólogo ofrecemos a continuación. (Ambas versiones de Muchacha… pueden ser encontradas en los archivos de nuestra página, mediante el buscador que aparece en el encabezado).


PÓRTICO PARA UNA ORACIÓN

Un oratorio es este libro. De él asciende una oración a través del dolor. Desde el dolor por la pérdida y a través de él, porque el sufrimiento no se mitiga con su decurso, sino se eleva con la invocación, quién sabe a qué o a quién, hacia planos más sublimes y paradójicamente más hondos.

…aquí están llenas todas las palabras… Dice la voz que clama, voz de genuinas feminidad y maternidad desconsoladas, sin estridencias que enturbien su verosimilitud ni manipulaciones sentimentales que empañen su legitimidad. Honradez absoluta de la pena hay en estos versos que son en definitiva como un solo poema que nos recuerda, en la demostración de la intensidad posible de la angustia, la confesión del grande de Santiago de Chuco: Hoy sufro solamente, cuando advierte, por cierto, que va a hablar de la esperanza.

No se piense, sin embargo, que la oración es sólo por la pérdida propia. Si se la acompaña bien en su raíz, esta evocación transida de pesadumbre puede ser también una oración por todas las pérdidas, por todas las faltas, por todas las ausencias. Tanta es su honestidad y su entereza. Aquí, mediante el clamor poético, la tristeza se exorciza al menos de su individualidad y se coloca en un sitial más elevado, humanamente más cerca de la unanimidad.

Sí, aquí están llenas todas las palabras, y el sujeto lírico lo afirma y confirma con ello la confesión de que esa plenitud verbal es un peso enorme para el ánima, al tiempo que proclama su necesidad vital de continuar llevando con dignidad y valor, y hasta con una buena dosis de misticismo, ese precioso fardo.

De lo que se trata entonces es de saber, cada quien que se asome a tan dolientes versos, si se entra al oratorio por la mera compasión que quien ora no inspira ni requiere, o se acude en la búsqueda de nuevas estaciones del espíritu que, a través de la enaltecedora complicidad en el dolor, nos haga más humanos.

Pedro Péglez González
Ciudad de La Habana, julio del 2006.

Para comunicarse con la autora: oneida@ocentral.minaz.cu

Visite el sitio web de Amarillo Editores

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