Roberto
Manzano:“El artista culto
y el artista popular,
cuando son legítimos,
se admiran mutuamente”
De “Apostillas sobre cultura popular”
en su sección “Vertebraciones”,
en Cubaliteraria, sitio de la literatura cubana
El artista culto y el artista popular, cuando son legítimos, se admiran mutuamente. Se trasvasan experiencias, ofrecen materiales, incorporan lecciones recíprocas. El verdadero artista culto gusta de este diálogo, sale de él enriquecido, después de él avanza hacia direcciones más anchas del espíritu. El verdadero artista popular siente el dolor de la falta de instrucción, se queja de la falta de horizontes, y afinca las manos en sus honduras mágicas de donde saca las raíces como si fuesen luciérnagas. Está lleno de la gracia alegre y solemne de las multitudes. Es una persona sola, pero con un racimaje del que no puede ni quiere desligarse. El verdadero artista culto lo sabe, y lo aprecia en su justa medida. No se le escapa que allí radica la fuente, que de ahí mana de modo prístino la cultura. Expresión de la colectividad a la que pertenece, el verdadero artista popular parece, a la vez, un tubérculo y un sacerdote. Posee algo de fibra sumergida, y un aura de criatura entregada a un ministerio. Mira con admiración legítima al verdadero artista culto. Cuando es visitado por éste siente un orgullo arrasador como un océano. Le cede los instrumentos de su larga práctica para que no se pierdan, pues sabe que el otro ha conseguido su estatura en el respeto al saber, que tuvo la oportunidad de incorporar. Él está henchido de alegres ligámenes, de juramentos invisibles, de renuncias insalvables, de lealtades sin término. Es feliz, porque puede hacer felices a otros. Posee una pasmosa lucidez sobre el porvenir de su nombre —si lo posee aún, pues gusta rebautizarse con frases apositivas genéricas—, pues sabe que entrará pausadamente en lo espeso del olvido.
Texto completo de “Apostillas sobre cultura popular” (I, II y III) mediante este enlace con nuestra sección DECIMACONTEXTO. Vea la interesante sección “Vertebraciones”, de Roberto Manzano, en Cubaliteraria.
De Roberto Manzano —nacido en Ciego de Ávila en 1949; poeta, investigador y profesor de Literatura, Premio de Poesía Nicolás Guillén 2005 con su libro Synergos— es este poema en décimas heterodoxas, elaboradas con metros diferentes, perteneciente al decimario La hilacha, publicado por Ediciones Vigía, de Matanzas, en el 2006.
EL MURO Y
A Larisa
(Fragmento)
Salta
—pierna viva—
la festiva
comunicación más alta.
Algo falta?
Algo sobra?
Obra
un desplazamiento bueno
que va alumbrando el terreno
oscuro de la zozobra.
Cada
vibración
da, en la multiplicación
del viento, nueva y alada
campanada.
Sucesivo va el reflejo,
y el espejo
del sonido
ilumina en el oído
al más nuevo sobre el viejo.
Vasto clima
se acordela
cuando la campana vuela
en la cima,
y su tañido aproxima
nuestras frentes.
A través de las urgentes
vías
te envío mis energías
más fervientes.
Toma ahora,
ya sin muros,
estos telegramas puros
de campana sonadora.
Aguárdame, con la aurora
del destino,
que cuando tu aviso vino
por el aire electrizado
yo avanzaba a tu llamado
dentro del mismo camino!
Vea en nuestra sección Decimacontexto: La décima escrita: Proliferación del hacer y escualidez de la promoción, entrevista con Roberto Manzano, por Carlos Chacón. La anunciadora Hilacha de Manzano, comentario de Pedro Péglez González.



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